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miércoles, 13 de abril de 2011

Seguro que dirías que no

Hace poco nos contaba un compañero de trabajo que hace unos años salió de fiesta con unos amigos. Uno de ellos iba bastante pasado. Se le acercó una tía y empezó a bailar con ella. Después de un buen rato y de unos cuantos muerdos por aquí y por allá uno de los que iban con el le dijo que si sabía que estaba bailando con un tío. El no se lo creyó hasta que comprobó que lo que tenía entre las piernas no era normal al género que aparentaba. Inmediatamente se le pasó el colocón y no lo vieron en una buena temporada. Pero seguro que si nadie le hubiese dicho nada la cosa habría seguido mucho más adelante.

En eso hablamos sobre la posibilidad de, en un momento dado, y con un buen calentón, fueses o no gays/bisexuales si continuarías con la chica. Y si seguías, ¿ qué estarías dispuesto a hacer ?

Yo preferiría no verme en la situación porque no estoy seguro no si continuaría, sino a qué sería capaz de decir que no. Y es que una calentura es una calentura.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Chocolate...

Llevo toda la mañana escuchando en la oficina la cantidad exagerada de bombones que le han regalado a todas mis compañeras. Como yo no creo en San Corte Inglés, (ni lo celebro), no me han regalado nada (ni quiero, no me tengáis pena), así que, después de tanto escuchar hablar de bombones, cuando, por fin, he conseguido llegar a casa he llegado muerta por comer chocolate.
Es mi placer más confesable, lo admito, me encanta meterme en la boca un poco e ir chupándolo, dándole placer a mis papilas gustativas, hasta que se me deshace dentro y voy a por más.
Así que he atracado la cocina y me he llevado un puñado de bombones, de esos que tienen licor dentro y una guinda, a la habitación para comerlos mientras me cambiaba de ropa.
Aún no he terminado de llegar a la habitación cuando ha entrado mi chico en casa. Entra y como es otro caprichoso, tan pronto ha visto los bombones le ha faltado tiempo. Pero él es más rápido, los mastica. Entonces se ha acercado y me ha saludado. Uf! con las ganas que tenía de chocolate y su boca sabe a chocolate, del negro que, mezclado con el licor, tiene ese gusto intenso y el dulzor de la guinda... os mentiría si dijera que no he saboreado con mi lengua cada rincón de su boca en busca del sabor a cacao, mejor aun que comer el bombón, beberlo de su boca.
No he podido resistirlo, quizá haya sido el deseo del chocolate y lamer en su lengua el bombón, ha sido automático, me he excitado tanto que lo he desnudado. Soy golosa para todo y tenía ante mí los dos mayores placeres, chocolate y la polla de mi chico, mezclados son la bomba.
He destapado un bombón, he mordido un poco de chocolate y me la he metido en la boca, con ese placer que da hacer algo que no esperas, gota a gota he derramado el licor mientras lo lamía para beberlo, hasta que solo ha quedado la guinda. Una y otra vez mi lengua ha dado buena cuenta de su erección, disfrutando hasta la garganta de la dureza de su miembro, de pie, en medio del cuarto, chupando su polla mientras que, agachada, me masturbaba despacio, porque, de lo contrario hubiera llegado mucho antes que él.
Entonces, cuando ya me he olvidado de los bombones y más concentrada estaba en chupar todo cuanto tenía ante mí, ha empezado a correrse. El sabor de su semen ha provocado que me corriera casi al instante, un intenso orgasmo que me ha hecho gritar de placer mientras se llenaba mi boca.
Y todo por un bombón! todo por el sabor orgásmico del chocolate... para que luego digan que no tienen razón los del anuncio cuando dicen que es un placer adulto...